Serie técnica · entrega 3
Antes de firmar cualquier pedido de arena de sílice, bombas o tubería de PVC, casi todos los encargados de mantenimiento repiten las mismas dudas. No son preguntas de manual: son las que aparecen cuando ya hay un cuarto de máquinas funcionando y una temporada de alta ocupación encima. Recopilamos las más frecuentes y cómo las resolvemos en la práctica.
Es la primera pregunta y también la que más se responde mal. El volumen de lecho no se calcula por el tamaño del vaso, sino por el diámetro del filtro y la altura recomendada de cuarzo filtrante. Un filtro de 1,20 m de diámetro suele pedir entre 900 y 1.100 kg según el fabricante, pero si el cuarto de máquinas trabaja con recirculación continua conviene dejar un margen. Pedir de menos obliga a retrolavar más seguido; pedir de más encarece el recambio sin mejorar la filtración.
Depende del caudal tratado y de la carga de sólidos. En piscinas de hotel con uso intensivo, el cambio completo suele hacerse cada tres o cuatro temporadas, con reposiciones parciales entre medio cuando se detecta canalización en el lecho. Si el agua sale turbia después del retrolavado o la pérdida de carga sube rápido, ya hay señal de que el material está agotado. No hay una fecha fija: hay indicadores.
La pregunta correcta no es qué bomba, sino qué curva necesita el circuito. Antes de recomendar un equipo medimos el volumen del vaso, la longitud de aspiración e impulsión, y el diámetro de la tubería de PVC existente. Una bomba sobredimensionada fuerza las uniones y acelera el desgaste de las válvulas; una que queda corta nunca alcanza la renovación necesaria. En complejos con varios vasos, a veces conviene un colector con dos bombas en paralelo antes que una sola de gran caudal.
Es una de las consultas que más aparecen cuando se reemplaza solo el equipo de bombeo. El PVC presión en diámetros de 50 a 200 mm suele estar bien si se instaló con el soporte adecuado, pero las uniones pegadas envejecen. Si la presión de trabajo sube con la nueva bomba, conviene revisar codos, tees y válvulas de retención antes de arrancar. Cambiar la bomba y dejar la conducción vieja es la forma más rápida de tener una fuga en plena temporada.
Sí, y en la mayoría de los casos conviene. Los complejos hoteleros rara vez paran el cuarto de máquinas completo: se reemplaza un filtro, después otro, y la tubería se va armando por tramos. Despachamos arena por tonelada, bombas por unidad y PVC por tramos o piezas, con ficha técnica de cada lote. Eso permite planificar el mantenimiento por sectores sin frenar la operación del balneario.
Cada despacho de arena de sílice llega con granulometría y origen de cantera. Las bombas incluyen curva de caudal y altura manométrica. El PVC se entrega con especificación de presión de trabajo. No es papeleo decorativo: es lo que permite al equipo de mantenimiento justificar el recambio ante la administración del hotel o del club.
Si tu caso no está en esta lista, la conversación empieza por el cuarto de máquinas, no por el catálogo.
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